Cada mañana me levanto pensando que pasaría si todos tuviéramos igualdad sin mayor reconocimiento aquellos vanguardistas de primera, sin políticos con ansías de poder, sin nobleza que nos discrimine por tener menos que ellos labrado de nuestro propio sacrificio. Que pasaría si todos fuéramos humildes y ayudáramos a cada persona de la faz de la tierra a levantarse por mil y una vez que se caiga.
Solo sabemos quejarnos de lo que hay, pero lo que vemos es lo que nosotros hemos creado y como lo hemos creado tenemos la capacidad de cambiarlo o destruirlo.
Todos tenemos que poner nuestro granito de amor en una cuestión tan gratificante como es la desigualdad mundial, tanto entre clases sociales como países.